…Que de tal palo tal astilla

Dicen por ahí que de tal palo tal astilla, que los hijos son collages de los padres, pedacitos de uno y de otro llegando a coger cosas incluso de familiares no tan cercanos como tíos, abuelos o incluso bisabuelos. El caso es que mi hija dicen que se parece a mí, que es una copia del padre y que es muy bonita. ¿Qué hay de la madre? Yo veo cosas reflejadas en ella que sé que son de su mamá, cosas como la barbilla o la cuenca de los ojos. Yo digo que es demasiado pronto para buscarle ningún parecido, que los niños cambian mucho y que buscar ningún parecido es algo precipitado.
Sinceramente prefiero que se pareciese a su madre el día de mañana, cuando sea más mayor. Su madre es muy guapa, tendríais que verla para saber lo que digo, pero a parte de eso es muy buena persona, es la persona más buena de corazón que he conocido jamás y sus cualidades son dignas de ser heredadas, por eso me casé con ella
Hace cinco años no hubiese pensado jamás en tener hijos y mucho menos en casarme, pero ahora que he hecho todo eso, puedo decir que jamás cambiaría esta vida por la que tenía hace cinco años. Quizás no sea el mejor marido del mundo ni el mejor padre del mundo, pero quiero a mi mujer y a mi hija con toda mi alma y lo único que puedo hacer como padre de familia es proteger ese lazo que nos une para que nunca nos separemos, que cuando yo cumpla 50 años sigamos juntos como una piña y protegiéndonos los unos a los otros con amor y comprensión. Yo no quiero tener una de esas familias que a la mínima se dejan de hablar o se reprochan cosas, quiero una familia que sepa perdonar y que aprenda a olvidar, que sepa lo que conlleva una familia.
En conclusión, ya que el título del post lo dice, puestos a preferir, prefiero que la astilla sea del palo materno y no del paterno. Y si algún día llega el segundo, que espero que llegue, quizás en ese momento hablemos de otras cosas.