… Que el tiempo nos deja cicatrices

Dicen por ahí que el tiempo nos deja cicatrices, cicatrices que no se van y se quedan con nosotros.
Recuerdo cuando era un adolescente y era más o menos iluso, cuando pensaba que si la gente miraba a los ojos decía la verdad y uno sabía diferenciar entre lo bueno y lo malo, cuando conocías a gente que pensabas que darían la mitad que darías tú por ellos. Era una época en la que miraba uno las cosas de otra manera, y hoy por hoy puedo decir que era una manera equivocada, ya que la gente en la que confiabas poco a poco te demostraba que ni eran tan de fiar ni tan siquiera darían un duro por tí, que la gente mentía con tanta naturalidad que nunca uno podría imaginarse la verdad, y que las cosas que hacías no estaban bien, y te perseguirían durante el resto del camino para recordarte lo que debes y lo que no debes hacer.
De esas cicatrices que nos deja el tiempo lo que podemos hacer es aprender y tomar ejemplo de nosotros mismos. Seguiremos cometiendo errores durente el resto de nuestra vida, seguiremos confiando en gente que nos traicionará y tendremos nuevas cicatrices, lo que pasa es que miraremos a la gente nueva con un poco más de desconfianza, aprenderemos a ser un poco ipócritas con la gente que ya conocemos cuando sepamos que nos mienten y algunos errores ya no los cometeremos porque el pasado ya nos enseñó a esquivarlos.