… Que me encanta soñar

Dicen por ahí que me encanta soñar y no me refiero a soñar dspierto sino al momento en la noche en el que dejamos de estar aquí, nuestro cuerpo se pasa horas tendido sobre un colchón mientras cargamos las baterías para aguantar al día siguiente. Qué ironía… al final todas las máquinas funcionan igual.
Me parece algo de lo más curioso y a la vez me fascina, el hecho de poder estar mentalmente en otro lugar sin enterarnos apenas de lo que pasa alrededor de nuestro cuerpo me parece increíble, mientras estamos “desconectados” del mundo físico, nuestra mente puede hacer prácticamente lo que le plazca, podemos desafiar las leyes de la física y volar sobre la ciudad, podemos caminar desnudos por la calle sin que sea algo tan traumático, podemos estar comprando en una tienda y en un segundo estar en un lugar totalmente diferente haciendo otra cosa que no tiene absolutamente nada que ver. Aparentemente los sueños no tienen ni pies ni cabeza, aunque hay quien dedica una vida a estudiar este fenómeno y sus significados, que si inseguridades, que si miedos internos… Otros le buscan explicaciones más psíquicas dándole significados como alargar la vida de alguien, alertarnos de las envidias o engaños de otras personas, etc… A mí personalmente me gusta más esta segunda, pues ya de por sí me resulta increíble el hecho de soñar despegando nuestro cuerpo de nuestra mente.
Creo tener mis razones para estar entre las dos teorías sin descartar ninguna totalmente, ya que en situaciones me he visto enfrentado a mis miedos o viviendo una situación que parece tener que ver algo con alguna conversación mantenida el día anterior. También he tenido sueños de lo más surrealistas (mis favoritos) donde el significado psicológico se queda un poco corto. Creo que las dos teorías juntas harían el mejor diccionario de sueños del mundo.
De todas formas hay sueños en los cuales resulta algo imposible encontrarle algún significado, ya que parece imposible fijar el recuerdo en una cosa en concreto que nos ayude a explicarlo.
Seguro que cientos de veces te has despertado por la mañana con un pequeño fragmento de sueño incrustado en tu mente y por mucho que intentes volver algo más atrás para recordar, resulta algo imposible. Derrepente, quizás horas depués te viene un flash, una postura en la cama o una sensación en cualquier momento del día que te hace recordar otro fragmento del sueño… están ahí almacenados y no parece que quieran salir, eso quizás sea lo que los hace “tan especiales”.
… Que nadie es perfecto

Dicen por ahí que nadie es perfecto, que todos cometemos errores. Quizás se utiliza demasiado como consuelo personal cuando vemos que hacemos algo mal o alguien lo hace mejor que nosotros.
Recientemente la vida me ha enseñado que podremos hacer mil cosas bien y otras mil mal, que lo que hagamos bien siempre habrá alguien que intente hacerlo mejor, y puede ser que lo consiga, todos queremos destacar en algo. Lo que no podemos permitir es sentirnos mal porque alguien haga algo mejor que nosotros, al fin y al cavo es un derecho que tenemos todos.
La envidia juega mucho con nosotros y con los demás, nos muestra lo que otros hacen bien y nosotros no somos capaces de conseguir, lo que tienen y nos gustaría tener. Hay una canción que dice que “la envidia es el deporte nacional”… bueno, quizá no ande demasiado desencaminado, quizá use la frase para algún futuro post. El caso es que la envidia puede hacer que el trabajo que nosotros hacemos bien, los demas se esfuercen por mejorarlo para destacar sobre nosotros, y sobre esto es sobre lo que he meditado, porque sentirse frustrado no sirve para nada, solo para cosas negativas. Lo que debemos hacer en esos momentos es buscar algo que hagamos mejor que esa persona y guardarlo en nuestro interior, en el lugar donde estábamos poniendo la frustración por haber sido mejorados, en el lugar de la negatividad.
He oído que si piensas cosas buenas, atraes cosas buenas. Esta sería una buena filosofía de vida.
… Que cuesta decir GRACIAS

Dicen por ahí que cuesta decir GRACIAS, una palabra tan sencilla y completa al mismo tiempo, que llena a quien la escucha tanto como a la persona que las da. ¿A caso no es algo que nos enseñan desde pequeños? ¿a caso no merecen los demás sentirse recompensados aunque sea con un simple agradecimiento?
Veo a diario como la gente entrega un “gracias” vacío sin significado alguno al ofrecerles lo que ellos quieren y a menudo nos olvidamos de utilizar dicha expresión cuando gracias a alguien conseguimos algo, cuando nos ayudan a progresar en nuestro trabajo o cuando nos dan un buen consejo, pero esque gracias hoy en día solo se utiliza cuando conseguimos lo que buscamos o nuestro interés se ve saciado. Deberíamos sentirnos agradecidos con aquellas personas que han estado siempre a nuestro lado sin dejarnos solos ni un solo momento, sin faltarnos nunca. Deberíamos dar gracias al cielo por dejarnos vivir esta vida, a nuestras madres por darnos la vida.
GRACIAS, gracias por leerme y gracias por buscarme, gracias por interesarte por mí y gracias por existir.
Y llena tanto un gracias bien utilizado que debería pagarse por poder usarlo. Si alguna vez has adoptado un animalito callejero sabrás que para dar las gracias no es necesario hablar, una mirada lo dice todo, y una mirada que dice gracias es tan fuerte que es capaz de emocionar, capaz de hacernos sentir tan llenos como nunca lo harán las palabras. Pensar en ello no está de más, pensar que yo me siento agradecido por sentir lo que siento y recibir lo que recibo, ¿y tú?
… Que el tiempo nos deja cicatrices

Dicen por ahí que el tiempo nos deja cicatrices, cicatrices que no se van y se quedan con nosotros.
Recuerdo cuando era un adolescente y era más o menos iluso, cuando pensaba que si la gente miraba a los ojos decía la verdad y uno sabía diferenciar entre lo bueno y lo malo, cuando conocías a gente que pensabas que darían la mitad que darías tú por ellos. Era una época en la que miraba uno las cosas de otra manera, y hoy por hoy puedo decir que era una manera equivocada, ya que la gente en la que confiabas poco a poco te demostraba que ni eran tan de fiar ni tan siquiera darían un duro por tí, que la gente mentía con tanta naturalidad que nunca uno podría imaginarse la verdad, y que las cosas que hacías no estaban bien, y te perseguirían durante el resto del camino para recordarte lo que debes y lo que no debes hacer.
De esas cicatrices que nos deja el tiempo lo que podemos hacer es aprender y tomar ejemplo de nosotros mismos. Seguiremos cometiendo errores durente el resto de nuestra vida, seguiremos confiando en gente que nos traicionará y tendremos nuevas cicatrices, lo que pasa es que miraremos a la gente nueva con un poco más de desconfianza, aprenderemos a ser un poco ipócritas con la gente que ya conocemos cuando sepamos que nos mienten y algunos errores ya no los cometeremos porque el pasado ya nos enseñó a esquivarlos.
… Que un hijo te cambia la vida

Dicen por ahí que un hijo te cambia la vida, que después de que uno es padre (o madre) todo en nuestro interior cambia, el instinto de protección se agudiza, ya uno no es el protagonista, sino nuestros hijos, pero no porque nos lo hayan impuesto obligándonos, sino que nosotros sabemos quienes son los protagonistas y elegimos que ellos lo sean.
Ayer llevamos a mi sobrina/ahijada a la playa junto con el ahijado de mi mujer y la madre del mismo. Quizás sea porque mi sobrina recientemente fue operada en la garganta y no podía tragar agua o no se realmente por qué era, pero la veía indefensa y desprotegida, me sentí en ese momento un poco mal y estuve todo el rato con ella, jugando y nadando, haciendo castillos y es precísamente esto último, el ponerme a hacer castillos lo que me enseñó lo que pasaba en el ser humano. Normalmente yo suelo estar más atento a todo lo que ocurre a mi alrededor, la gente que pasa por todas partes y demás; Ayer no, era como si me hubiese metido en la burbuja de mi sobrina y el otro niño, como si nada más existiese.
Durante un momento dado me sentí un poco sobreprotector y pensé que ahora que voy a se padre en un plazo relativamente corto, si después de que mi mujer dé a luz seré igual de sobreprotector. Es normal que un padre intente proteger a sus hijos, de hecho hasta los animales salvajes lo llevan por instinto, pero sobreproteger no creo que sea bueno. En cierto modo lo que me pasó ayer es como asomarme a una ventanita y sentir por unos instantes lo que se sentiría con un hijo propio y me gusta, ayer durante el rato que estuve con mi sobrina, imaginé muchas veces cuando hiciese todo eso con mi hija… tengo muchas ganas.