… Que todo tiene un por qué

Dicen por ahí que todo tiene un por qué y estoy totalmente de acuerdo, la vida está llena de pequeñas pinceladas de ironía. Yo en ocasiones pienso que no se puede ser más retorcido que la vida misma, si hay algo que crées que no te va a pasar, ve con cuidado porque no solo te ocurrirá, sino que tendrás que aprender una lección sobre ello. Hay veces que te ocurren cosas que no deseas para hacerte más fuerte, otras veces estas cosas te ocurren para que el vaso rebose. En cualquiera de los casos siempre hay un por qué, así que cuando nos ocurra algo indeseado lo mejor es que pensemos que es una lección aunque parezca que no hay nada que aprender, siempre lo hay.
Creo que todos conocemos La Ley de Murphy aquella que se resume básicamente en que si algo va mal, siempre podrá ir peor, es más, seguro que acaba peor. Era un tipo muy sabio el tal Murphy, pero todo sea dicho, cuando nos ocurra algo relacionado con lo recién mencionado, lo mejor es reírse y tomárselo con sentido del humor ya que eso del humor es algo que nadie te enseña y más bien lo tienes que aprender tú mismo en esta vida. A mí me gusta mucho reírme de esas cosas que tiene la vida, son como tiras cómicas de la vida real, me veo a mí mismo dentro de una viñeta como un personaje de Ibáñez y no puedo evitar reírme como si de un cómic se tratase.
En conclusión, que es mejor tomarse la vida y sus “casualidades” como algo de lo que aprender y por lo que nunca hay que perder el sentido del humor. Sé que en ocasiones cuesta sonreírle a la vida como se suele decir, pero ¿a caso la otra actitud nos va ayudar más en esos momentos?